El hidrógeno verde recibe un nuevo impulso con un megaproyecto industrial en Huelva
La compañía energética Moeve (antigua Cepsa) ha anunciado una inversión superior a 1.000 millones de euros para desarrollar uno de los mayores proyectos de hidrógeno verde de Europa, ubicado en Huelva. La iniciativa del denominado Proyecto Onuba, enmarcado dentro de los fondos NextGeneration de la UE, contempla la instalación de un electrolizador de 300 MW alimentado con energías renovables solar y eólica para producir hidrógeno a gran escala, destinado principalmente a la industria y a la producción de combustibles sostenibles.
El anuncio llega en un contexto de debate sobre el ritmo de despliegue de esta tecnología en Europa. En los últimos meses, diversas voces han señalado los retos asociados al desarrollo del hidrógeno verde, desde los elevados costes iniciales hasta las necesidades de infraestructura. Sin embargo, inversiones de gran escala como el Proyecto Onuba o los compromisos de la Comisión Europa – que ha destinado 176 millones de euros de subvenciones del mecanismo Conectar Europa en proyectos de infraestructura de hidrógeno – reflejan que la industria energética continúa apostando por el hidrógeno renovable como una pieza estratégica para avanzar en la descarbonización de sectores industriales y del transporte.
En este contexto de impulso institucional e inversión creciente, el hidrógeno verde se perfila claramente como un potencial vector energético clave para la gestión flexible del sistema eléctrico y la migración hacia un sistema eléctrico descarbonizado y flexible, permitiendo transformar excedentes de generación renovable en energía almacenable y utilizable posteriormente en distintos sectores.
Precisamente, iniciativas como Brain2Power, que también se encuentra acogido a los fondos NextGeneration en el marco del PERTE ERHA, trabajan en el desarrollo de herramientas digitales y modelos de gestión energética que faciliten la integración de tecnologías emergentes en sistemas eléctricos inteligentes. Brain2Power, cuya ejecución ya ha comenzado, desarrolla una plataforma basada en Inteligencia Artificial para la gestión avanzada de Virtual Power Plants (VPP), capaz de integrar generación distribuida, almacenamiento y estrategias de flexibilidad energética. En este marco, el hidrógeno verde representa un mecanismo complementario de almacenamiento a gran escala y gestión de excedentes renovables, contribuyendo a mejorar la resiliencia y la eficiencia del sistema energético en su conjunto.
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Texas pone en marcha su primera Virtual Power Plant basada exclusivamente en baterías
Texas (EE. UU.) ha dado un nuevo paso en la transformación de su sistema eléctrico con el lanzamiento de su primera Virtual Power Plant (VPP) compuesta únicamente por sistemas de almacenamiento en baterías residenciales. Este hito refuerza el papel de los recursos energéticos distribuidos como elemento clave para la flexibilidad y resiliencia de las redes eléctricas modernas.
El proyecto, impulsado por Solrite Energy en colaboración con Sonnen, agrupa baterías domésticas de alta capacidad (hasta 60 kWh) para operar de forma coordinada como si se tratara de una única central eléctrica virtual. A través de esta agregación, las baterías pueden inyectar o absorber energía de la red en función de las necesidades del sistema eléctrico.
A diferencia de otras iniciativas de VPP que combinan generación solar y almacenamiento, esta planta virtual se basa exclusivamente en baterías, lo que permite una respuesta rápida y altamente flexible ante picos de demanda o eventos de estrés en la red. Los propietarios de las baterías participan de forma voluntaria y reciben una compensación económica a cambio de poner su capacidad de almacenamiento al servicio del sistema.
Este tipo de soluciones resulta especialmente relevante en sistemas eléctricos como el de Texas, caracterizados por una elevada penetración de energías renovables y una creciente exposición a eventos climáticos extremos. Las Virtual Power Plants permiten reforzar la seguridad del suministro sin necesidad de construir nuevas infraestructuras de generación convencional, reduciendo costes y emisiones.
Desde la perspectiva de la transición energética, el caso de Texas demuestra cómo la digitalización, la agregación de recursos distribuidos y los modelos de negocio innovadores pueden transformar a los consumidores en actores activos del sistema eléctrico. Un enfoque alineado con la visión de Brain2Power, donde la flexibilidad, la inteligencia energética y la integración de nuevas tecnologías son pilares fundamentales para los sistemas energéticos del futuro.
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